viernes, 10 de marzo de 2017

Escapada barranquera a Jerte 2017

Tritones barranqueando en el Valle del Jerte, donde la flores de cerezos cubren como nieve las montañas…



Fantástico viaje el que realizamos siete miembros del club en el puente del día de Andalucía.
Destino: Valle del Jerte, Cáceres (Extremadura).
Finalidad: Descenso de barrancos, dificultad media-baja.
Salimos el viernes, 24 de febrero por la tarde desde la sede del club. Dos coches cargados de mochilas, ilusión y risas… siempre risas.


Tras 6 horas y media de viaje, llegamos a media noche al camping “Valle del jerte”. Nos hospedamos en un bungalow muy acogedor. Buena relación calidad-precio (105€/noche). El lugar era muy tranquilo considerando que estaban en temporada baja. Allí temporada alta la consideran cuando los cerezos florecen que es la mayor atracción turística.
El sábado nos pusimos en marcha a las 10:00 para hacer el barranco “Garganta de las Nogaledas” en el municipio de Navaconcejo, a 10 minutos de nuestro alojamiento.
La aproximación se hace subiendo a pie por un hermoso sendero escalonado paralelo al río y con bastante pendiente.
Éste, es un río de dificultad media, con vías de escape casi por cualquier punto, de gran belleza y con numerosas y anchas cascadas.
El barranco empieza cuando, al subir, llegamos a un camino asfaltado donde el río transcurre por debajo de éste.
El agua, propia del deshielo, bajaba bastante fría pero no afectaba lo más mínimo a nuestras ganas de practicarlo.
Toboganes y rápeles de hasta 30metros por cataratas de agua cristalina sobre suelo granítico.
Algunas cabeceras estaban poco visibles y mal situadas por lo que nos demoramos en el descenso y lo finalizamos tras 4 horas y media.
Un total de 11 rápeles a lo largo de 500metros.
El retorno a los coches está a 5 minutos a pie siguiendo el mismo sendero que subimos.
Para terminar el día, dimos un paseo nocturno para contemplar el maravilloso cielo estrellado que cubría todo el Valle de los cerezos.
Al día siguiente, nos pusimos en marcha más temprano ya que íbamos a hacer el barranco más largo previsto: “Garganta de los Papúas”, Jerte.
Nos acercamos en coche al municipio de Jerte, a 5 minutos de nuestro alojamiento. La aproximación es hora y media a pie, dejando el coche junto al río, próximo a la oficina de información. No hay buena señalización, por lo que es conveniente preguntar a la gente de la zona, en nuestro caso, tuvimos la suerte de que nos acompañara un pastor que andaba con sus cabras por el monte.
Éste es el barranco más divertido pero a la vez más técnico y con mayor peligrosidad. El agua baja muy fría y el suelo resbala muchísimo. Tambien tiene vías de escape en cualquier punto.
Un total de 9 rápeles, de 30 metros los más largos, 4 toboganes y algunos destrepes y pasamanos durante 1100metros de longitud y durante 5-6 horas.
Una vez que lo empezamos, la niebla se encajonó en él, lo que le daba un toque místico, pero a la vez evitó que el sol nos calentara. Nos dio tal frío que estuvimos a punto de abandonar pero montamos un punto de calor, repusimos fuerzas y seguimos descendiendo acelerando el ritmo.
El final del barranco lo marca un puente y desde aquí, tomamos, por la izquierda, un sendero que baja y en media hora llegamos al coche.
Una vez más, para finalizar el día en plena naturaleza, realizamos la circular de los Pilones, una de las varias rutas de senderismo que parten desde el mismo camping. Rutas bien señalizadas pero que si las haces por la noche, como en nuestro caso, pueden llevar a confusión. Aunque nos demoramos bastante, y pese al cansancio acumulado, mereció la pena volver a contemplar el cielo estrellado con el sonido de fondo de uno de tantos ríos que transcurren por doquier.
Lunes 27, nos disponemos a hacer el más corto y fácil de los barrancos: “Garganta de los Hoyos”, también localizado en el municipio de Jerte.
La aproximación se hace en coche, por el mismo sitio que el de los Papúos pero en vez de cruzar el río, nos mantenemos en el margen de la izquierda. Aparcamos el coche algo más arriba que en el caso anterior y luego continuamos ascendiendo durante 20minutos a pie. El inicio de barranco equipado está indicado con una señal.
Éste río es una buena opción para aprender a montar y desmontar cabeceras, ya que están bien situadas y los rápeles son cortitos y con poca agua.
Lo conforman un total de 5 rápeles, 15 metros el mayor, 3 toboganes y algunos destrepes y pasamanos a lo largo de 350 metros de recorrido y durante dos horas de descenso aproximadamente.
Para dar por finalizada la jornada del domingo, hicimos por la tarde la mitad, algunos y otros la integral de la ruta circular “Garganta de los infiernos”. Una ruta que bordea el río, primero por su margen izquierdo y luego se cruza y se retorna por el margen derecho. Ruta de espectacular belleza ya que se aprecia a lo lejos montañas por donde caen imponentes cascadas y en un primer plano el hermoso río de los infiernos con un agua azul-cristalina que transcurre sobre el claro suelo granítico que da un aspecto de parque temático, como si hubiese sido creado de manera artificial.
Tras éste pateo, nos quedamos con el cosquilleo en la barriga de no haber hecho el descenso de éste río, lo que nos deja con otro viaje pendiente, además de no haber disfrutado de los cerezos en flor.
Martes 28, día de Andalucía, momento de recoger y partir. De camino, no podíamos irnos sin hacer una visita turística a Plasencia, la perla del Valle. Dimos un tranquilo paseo por la zona de monumentos, por el famoso parque de los pavos reales y tapeamos ligeramente para retomar el viaje de vuelta.
Un viaje inmejorable, con buen equipo de compañeros, un tiempo excelente, gastos mínimos y disfrute inmenso.





























Redacción por Carolina Valderrama.